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Un informe corto al final del mes también ayuda. Aunque no haya ocurrido ningún problema, el cliente ve qué se actualizó, qué se revisó y si queda alguna recomendación pendiente.
Yo separaría mantenimiento técnico, soporte y mejoras. El primero mantiene lo que ya existe; el segundo responde consultas o fallos; el tercero cambia o agrega funcionalidades y se cotiza aparte.
Conviene indicar también con qué frecuencia se hacen las revisiones y cuánto demora la atención de una incidencia. Si eso queda abierto, dos personas pueden entender cosas muy distintas bajo la palabra soporte.
Para mí lo básico es copia de seguridad, actualizaciones controladas, revisión de seguridad y comprobación de que formularios y funciones principales sigan operativas. Los cambios de contenido los dejo como una bolsa de tiempo separada.